Esperamos que haya quedado reflejada en estas páginas la inquietud e ilusión que hemos sentido al descubrir un nuevo modo de ser profesional de la educación, una nueva escuela y, en definitiva, una nueva sociedad. Poseemos ahora unos "nuevos ojos" desde los que percibir a todas las personas como personas sin más, sin etiquetas y con las mismas pretensiones, los mismos sentimientos y un potencial en el que hemos de confiar. No se nos ocurre mejor función para una asignatura de la Facultad, que invitarnos a un compromiso real en lugar de limitarse a convertirnos en meros reproductores de un conocimiento teórico previamente establecido, sin cuestionárnoslo por estar respaldado científicamente; "Lo que hace falta es, sobre todo, el atrevimiento y la novedad de hipótesis que no den por sentado que es cierto lo que simplemente se ha hecho habitual" (Bruner, 1972, 227)
Esta asignatura nos ha proporcionado un cambio de mentalidad que nos permite ahora desenmascarar el entramado de la sociedad en que vivimos y nos muestra la necesidad de una revolución, un cambio en todos los planos: económico, político, cultural, social, ...
Pero este cambio de mentalidad no se ha producido de la noche a la mañana. Partíamos de unas ideas previas producto de nuestras vivencias que, poco a poco, han ido derrumbándose debido a las controversias que se han ido creando en clase. Este proceso de cambio ha estado plagado de dudas, contradicciones, debates internos propiciados por los debates en grupo e incluso miedo a hablar por temer que los prejuicios que tanto tiempo hemos ido asimilando surgieran automáticamente.
Y nos preguntamos, ¿a dónde nos lleva este cambio? Pues a COMPROMETERNOScon la Cultura de la Diversidad para que ahora seamos nosotras quienes sepamos emocionar, entusiasmar con todas estas ideas a los lectores y lectoras de estas páginas y éstos/as, a su vez, a otras personas. Sólo así, cuando realmente nos entusiasmamos con unos ideales abrimos caminos para actuar.